Construcción del deseo y violencia sexual

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Este artículo me ha removido por completo: Mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual

A medida que leía el corazón se me iba haciendo pequeño; recordando, reviviendo mi propia historia de violencia sexual. Estoy perpleja de sentir como ella siente. Pero lo que me desbordó, lo que me hace no poder contener las lágrimas cada vez que lo pienso, es la descripción de como su deseo se contruyó en base a la sumisión debido a la violencia sexual soportada.

Muchas veces me he despreciado a mí misma por tener fantasías sexuales en las que soy una víctima indefensa. La construcción del deseo es algo complejo, lo sé. Pero hasta ahora no me había dado cuenta, de forma tan evidente, de que mi subconsciente, mi deseo, esta educado, conformado, por mis experiencias, mis experiencias de violencia sexual también.

Todas las películas que veía de niña, la televisión, las revistas, los cómics, las personas con las que me relacionaba, mi padre y mi madre, me devolvían una imagen sumisa de la sexualidad femenina. Mujeres cargadas al hombro, mujeres rendidas, mujeres zarandeadas, mujeres rodeadas de hombres con miradas lascivas… Las imágenes se agolpan en mi cabeza, y no, cuando mi universo símbolico se estaba generando no había otro tipo de imágenes para sustituirlas.

Mi deseo sexual se ha educado en la sumisión, a base de violencia sexual experimentada e imágenes que la reforzaban. Y ya está. He sido programada.

Pero no está. Resulta que hay una parte de mí, muy grande, que lleva rebelándose toda la vida. Y de ahí nace parte de mi rabia, como un círculo de fuego, que me hace daño y me proteje. Y como dice Lucía Egaña Rojas,  la autora del texto, no puedo calcular los daños que esa rabia me causa.

Ayer lloraba pensando que jamás criaría a una hija en una sociedad como esta, de hecho lloraba pensando que no quiero perpetuar una especie como esta.

La mayoría de las sociedades programa a las mujeres en la sumisión sexual, a los hombres en la dominación sexual, y a mujeres y hombres en la sumisión al poder establecido. Y esto me hace cuestionarme millones de cosas.

No quiero ordenarle cosas a nadie. Me cuestiono la forma de relacionarme con los niños y niñas que me rodean. “Pon la mesa”, “lávate los dientes”, “haz los deberes”, … buff no sé cómo se ayuda a alguien a vivir en el mundo, a cuidar de sí mismx,  cómo se ponen límites de forma sana. Cómo se acompaña a otra persona para que sea libre…

La misma noche que leo este artículo de Píkara me entero del resultado del juicio por acoso sexual que mi tío ejerció sobre Esperanza, la mujer boliviana que cuida de mis abuelos. El juez ha declarado a mi tío inocente. Tuvimos que vivir la experiencia denigrante del juicio. Donde el abogado defensor y el fiscal del estado hicieron un alegato misógino, donde todas las mujeres fuimos humilladas. Y ahora mi tío se presenta en la casa de mi abuelo a diario, y yo quiero que se muera. Quiero matarlo con mi propias manos, pero no quiero ir a la cárcel por su culpa.

Quiero canalizar esta rabia, quiero desprogramarme, quiero enfrentarme y quiero sanarme.

Doy gracias por todas las mujeres valientes, como Lucía Egaña, como mis amigas, como tantas otras, que están llenando de luz toda la historia oscura y están creando otra vida donde todas, y todos, seamos más libres.

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